¿Que calzado debemos llevar en verano?

El verano es la época del año en la que los pies están más expuestos a sufrir problemas debido a que con el calor, las salidas al campo, a la playa, etc….. quedan más vulnerables ya que a veces no usamos el correcto para cada momento. Nos dejamos llevar por la comodidad y el estar más frescos y esta errónea decisión puede conllevar a lesiones y patologías importantes. Debemos usar el sentido común y utilizar el calzado apropiado para cada momento.

El calzado cumple varias funciones, la primordial es de protegernos frente a los diferentes cuerpos extraños que existen en el suelo (tierra, clavos, cristales, etc.)  Generalmente utilizamos el calzado como una prenda más de moda que quede bien con nuestro bolso o pantalón, y a veces no hacemos demasiado caso al terreno por donde nos vamos a mover.

 

CHANCLAS

Sí que se aconseja el uso de chanclas como barrera de protección en zonas húmedas o en los lugares en los que frecuentemente se producen encharcamientos de agua, como zonas de vestuarios, duchas comunes o accesos a piscinas.

Para erradicar aún más la posibilidad de contagio, se recomienda no compartir el calzado ni la toalla, ni caminar descalzo sobre moquetas de hoteles o los espacios públicos anteriormente mencionados. Esas zonas son caldo de cultivo para el contagio de hongos o el virus del papiloma en la zona plantar, una enfermedad típica en niños y deportistas. Las chanclas las usaremos para ir a la playa, para ducharnos en duchas públicas, para caminar un poco por la piscina, no quemarnos en suelos muy expuestos al calor. No están diseñadas para caminar. Incluso la DGT las prohíbe para conducir por el peligro existente de que se enganchen en el pedal.

Las chanclas o similares no protegen al pie frente a pisotones, (no usarlas en lugares con mucha gente, como discotecas, bares, conciertos, etc.). No protegen de posibles traumatismos si vamos por la montaña, por las rocas, piedras, etc.

Para excursiones por el campo deberemos usar un calzado cerrado (zapatillas deportivas, botas, etc.). Además, un gran punto negativo de las chanclas es que al ser un calzado abierto por detrásinconscientemente para no perderlas intentamos cogerlas con los dedos apareciendo así lesiones por intentar agarrarlas con los dedos. Suelen ser

calzado de suela fina y sin apenas cuña con lo cualsuelen desarrollarle talalgias, tendinitis, etc                                       .

Para pasear por el campo o zonas rocosas debemos usar zapatillas deportivas, bambas o botas de trekking. Calzado cerrado, fabricado en piel de cerdo, cabra u oveja que son los mamíferos que más transpiran. Suela de goma para no resbalar, de carbón activado, que ayude a la transpiración, de 4/5 cm en forma de cuña, con cámara de aire. De cordones para una buena sujeción.

Si tenemos alguna patología la cual nos obligue a llevar plantillas de descarga, las colocomos dentro de nuestras zapatillas. Aconsejo llevar calcetines de hilo o algodón que ayuden a la transpiración.

Nunca andar descalzo, ni por la playa, ni por las piscinas, ni por el suelo de nuestra casa. Puede haber cuerpos extraños que pasen desapercibidos y ser la causa de una herida o lesión. Acordémonos de uno de los objetivos del Calzado, que es protegernos frente a esos posibles traumatismos que podemos recibir al pisar, al subir un bordillo, etc.

Cuando vayamos de vacaciones a cualquier ciudad y tengamos que visitarla y con ello caminar durante varias horas, usar un calzado adecuado como una buena zapatilla deportiva de piel, que transpire y con cordones, bien sujeta al pie.

Aún se ven cantidad de turistas, con grandes Inversiones en sus cámaras fotográficas o móviles, pero no en su calzado. Personas caminando en zonas urbanas a más de 30º de calor, con el asfalto ardiendo, con chanclas, con el consiguiente riesgo de recibir un traumatismo en sus pies.

Nosotros, los podólogos, en estas épocas estivales vemos aumentadar en nuestras consultas grandes y complicadas lesiones en los pies, debido justo a lo mencionado anteriormente,  a no usar un buen calzado.

Traumatismo ungeales que precisan su extracción, heridas en talones, empeines, interdigitales, que muchos de ellos precisan suturas e inmovilización, metatarsalgias, tendinitis, que cambien precisan de inmovilización, etc. Y con ello complicarnos nuestras vacaciones.

ROZADURAS

En verano es habitual sufrir rozaduras. Al dejar de usar calcetines, medias, etc. y aumentar la fricción del material del calzado sobre la piel, y en ocasiones también debido al hinchazón de los tobillos por el calor.

En ese caso, se recomienda curar las heridas generadas y cambiar de calzado para evitar que se agraven o se desarrollen ampollas.

En caso de generar ampollas el tratamiento aconsejado es pincharlas con una aguja desinfectada para evacuar el líquido, colocar povidona yodadasobre la zona pero no retirar la piel, ya que esa piel es el mejor apósito para proteger la zona. Las heridas, lo mismo: lavarlas con agua + jabón y pintarlas con clorhexidina o povidona iodada.

VISITA AL PODÓLOGO

También en verano. No realizar autotratamiento. Ya que tenemos el calzado más abierto, aprovechando que estamos en la playa o en la piscina y tenemos más tiempo el pie desnudo… Una de las causas de lesiones en los pies es el mal calzado y el autotratamiento.

Recordar la importancia de ir a un profesional, de realizarse sesiones de quiropodias a lo largo de todo el año en clínicas especializadas, en las que el podólogo hará una primera valoración del estado del pie y de las uñas. Son tratamientos consistentes en la deslaminación de durezas, eliminación de callosidades y helomas, fresado de talones y corte y limado de uñas.

Buen calzado y calzado correcto es sinónimo de buena salud podal y que además repercute positivamente en todo el cuerpo.