5 de mayo, día del lavado de manos

Día 5 de mayo, día del lavado de manos

Actualmente estamos inmersos en estado de alerta por la pandemia que estamos sufriendo debido al coronavirus. Evidentemente no hemos vivido situaciones parecidas y por ello nos parece que es la primera vez que la humanidad mundial sufre una infección de tal característica. Pero no es así. Quería comentaros una serie de pandemias que ya ha sufrido el mundo a lo largo de su existencia

 

 

Todo este artículo está sacado del National Geographic, donde hay grandes articulistas e historiadores que relatan con fidelidad lo ocurrido en aquellos tiempos

 

Actualmente hay una guerra entre las multinacionales farmacológicas por llegar a sacar la vacuna que mejor vaya para inmunizar a la población. Se habla de vacunas con ADN, con virus atenuados, etc. Vacuna de última generación que en menos de un año se han fabricado y están inmunizando a la población. Pero si nos fijamos en las pandemias antiguas y la pandemia “moderna” del coronavirus, todas coinciden en lo básico:

 

Falta de medidas higiénico sanitarias

Y están pasan por un buen lavado de manos Un antiséptico tópico Distancia social (con distancia entre personas o por barrera como mascarillas). Por ella la importancia del lavado de manos, a lo cual hacemos un llamamiento desde este artículo. Lo sencillo y lo barato es lo que mejor funciona. Esta muy bien las vacunas, los antibióticos, los medicamentos en general, pero en muchas ocasiones buscamos una píldora, inyección, etc., que nos cure una patología, cuando la prevención es lo más barato y lo que mejor funciona.

Yo que trabajo en un hospital, en el servicio de endocrinología, veo que a menudo vienen personas, sobre todo, ahora cara al verano, solicitando una pastilla, un medicamento, para perder peso, para bajar el colesterol, para bajar la tensión arterial. La prevención como caminar, no fumar, beber moderadamente, es la prevención de la enfermedad cardiovascular, no se practica. Se busca el tratamiento no la prevención

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Lo mismo ocurre con la prevención de otro tipo de enfermedades infecciones, que con solo hecho del lavado de manos, usar un antiséptico tipo alcohol y con una distancia social adecuada, nos evitaríamos muchas enfermedades tipo gripe, neumonías, HIV, diarreas, etc. Pero nos hemos relajado a sabiendas de que existen miles de medicamentos que ya nos curaran si enfermamos. La responsabilidad de nuestra salud somos nosotros.

 

Peste de Justiniano (año 541)

El Imperio bizantino se encontraba en uno de sus momentos de mayor esplendor cuando una epidemia de peste vino a oscurecer el mandato del emperador Justiniano. Es la primera epidemia de peste de la que se tiene constancia. La enfermedad –y con ella el miedo y la histeria- se expandiópor Constantinopla, una ciudad de casi 800.000 habitantes, a una velocidad vertiginosa. Y de allí a todo el Imperio. Incluso el propio Justiniano fue víctima de la peste, aunque terminó recuperándose. Al final de la epidemia, la capital imperial había perdido casi el 40% de su población, y en todo el imperio se había cobrado la vida de 4 millones de personas. Las consecuencias económicas fueron catastróficas, pues hubo momentos en que el número de muertos superaba el de vivos. Muchos historiadores ven en este debilitamiento del Imperio bizantino una de las líneas divisorias entre el ocaso de la Antigüedad y la floreciente Edad Media.

En 2012, un grupo de investigadores alemanes secuenció el genoma extraído de los dientes de dos esqueletos del cementerio de Aschheim, en Baviera, enterrados hacia 570. La conclusión fue que habían muerto de peste. Los investigadores también lograron aislar la bacteria que los mató: la Yersinia pestis. Era la mismaque despertó ocho siglos más tarde y que, con el nombre de peste negra, diezmó a un tercio de la población europea; la misma que golpearía Asia a finales del siglo XIX.

La causa de la peste negra o peste bubónica es una bacteria llamada Yersinia pestis, que usualmente se encuentra en las pulgas y los piojos de algunos roedores, es por eso que se adjudicaron las ratas y sus pulgas como los agentes transmisores de la bacteria

Peste negra (1346-1353)

La peste negra era ya –y sigue siendo, pues hay brotes activos en la actualidad- una vieja conocida cuando la humanidad vivió el peor brote de esta enfermedad a mediados del siglo XIV . Sin embargo se ignoraba por completo tanto sus causas como su tratamiento. Esto, junto con la gran velocidad de propagación, la convirtió en una de las mayores pandemias de la historia.

Hasta cinco siglo más tarde no se descubrió su origen animal, en este caso las ratas, que durante la Edad Media convivían en las grandes ciudades con las personas e incluso se desplazaban en los mismos transportes –barcos, por ejemplo- hacia ciudades lejanas, portando el virus consigo. Los números que dejó tras de sí esta epidemia son estremecedores. Por ejemplo, según los datos que manejan los historiadores, la península Ibérica habría perdido entre el 60 y 65% de la población, y en la región italiana de la Toscana entre el 50 y el 60%. La población europea pasó de 80 a 30 millones de personas.

Viruela

El llamado virus «variola», cuya afectación en los seres humanos es conocida desde hace por lo menos 10.000 años, es el causante de la enfermedad conocida como viruela. Su nombre hace referencia a las pústulas que aparecían en la piel de quien la sufría. Era una enfermedad grave y extremadamente contagiosa que diezmó la población mundial desde su aparición, llegando a tener tasas de mortalidad de hasta el 30%. Se expandió masivamente en el nuevo mundo cuando los conquistadores empezaron a cruzar el océano afectando de manera terrible una población con defensas muy bajas frente a nuevas enfermedades, y en Europa tuvo un periodo de expansión dramático durante el siglo XVIII, infectando y desfigurando a millones de personas. Afortunadamente, es una de las dos únicas enfermedades que el ser humano ha conseguido erradicar mediante la vacunación. Precisamente, fue luchando contra esta enfermedad cuando se descubrió la primera vacuna. Primero, lady Montagu hizo unas observaciones claves en Turquía y, casi 100 años más tarde, Edward Jenner probó científicamente su eficacia. En 1977 se registró el último caso de contagio del virus, que desde entonces se considera extinguido.

Gripe española

En marzo de 1918, durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial (1914-1919), se registró el primer caso de gripe española, paradójicamente, en un hospital de Estados Unidos. Fue bautizada así porque España se mantuvo neutral en la Gran Guerra y la información sobre la pandemia circulaba con libertad, a diferencia de los demás países implicados en la contienda que trataban de ocultar los datos. Esta virulenta cepa del virus de la gripe se extendió por todo el mundo al mismo tiempo que las tropas se repartían por los frentes europeos. Los sistemas de salud se vieron desbordados y las funerarias no daban abasto. Estudios recientes han revelado datos más precisos. Se estima que la tasa global de mortalidad fue de entre el 10 y el 20 por ciento de los infectados, llegando a morir, en todo el mundo, entre 20 o 50 millones de personas. Hay quien incluso se atreve a decir que pudieron ser 100 millones.